“José Revueltas nos abrió camino”

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Audio, video y fotos: Elizabeth Sauno y Joselyn Espinosa

Desgrabación y transcripción: María Rosas

Entrevista: Pablo Oprinari

 

Entrevistamos para la revista Armas de la crítica a Manuel Aguilar Mora, integrante del comité asesor de nuestra revista, dirigente de la Liga Unidad Socialista y militante trotskista de larga tradición

Manuel Aguilar Mora es profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, militante desde los años 50´s, fundador de la Liga Obrera Marxista, del Partido Revolucionario de los Trabajadores y actualmente dirigente de la Liga de Unidad Socialista. Es autor de varios libros como Las huellas del porvenir (1988) y de textos fundamentales como El bonapartismo mexicano. Ascenso y decadencia (1982). Amigo e interlocutor de José Revueltas que actualmente, está preparando una elaboración al respecto del autor del Ensayo sobre un proletariado sin cabeza.

AdC: Con la salida del Ensayo de un proletariado sin cabeza a inicios de los años sesenta, ¿cuál fue la lectura que hicieron los marxistas que se consideraban seguidores del legado de Trotsky, y tú en particular, sobre los alcances y los límites del mismo?

MAM: Bueno, pues muchas gracias por haber venido a hacer esta entrevista. Es importante tener en cuenta qué significó José Revueltas para el movimiento trotskista en los años sesentas. Yo siempre he dicho que él nos abrió camino.

Nuestro acercamiento con él se realizó a principios de los años sesentas. Eran los tiempos del 22° Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética a principios de 1962, cuando Jrushchov realiza el último acto de su desestalinización light y en ese congreso se determina quitar la momia de Stalin que estaba al lado de la de Lenin en el Museo de la Plaza Roja y enterrarlo como otro más. Y ese fue el último acto de la desestalinización que Jrushchov había iniciado desde el 1956 con motivo del 20° Congreso del PCUS., ése sí acto que había impactado formidable y terriblemente a los partidos comunistas y por supuesto al propio José Revueltas.

Yo conocí a José Revueltas antes de la publicación de su libro Ensayo sobre un proletariado sin cabeza; porque él junto con Eduardo Lizalde, que era su entrañable camarada en la Liga Leninista Espartaco, fueron a la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, a dictar una conferencia sobre lo que significaba “realmente” el trotskismo y repartieron un volante-folleto que se llamaba – lo recuerdo muy bien como si hubiera sido hace unos días-, El “socialismo” trotskista alimenta esperanzas que se refería a lo que había pasado con la desestalinización emprendida por Jrushchov en la Unión Soviética y a nuestra interpretación de la misma. Y llegó ahí a echar su rollo junto con Lizalde: el más crudo, típico, discurso estalinista dicho ya en pleno 1962. En ese entonces yo era estudiante de Ciencias Políticas y habíamos publicado ya varios periódicos, ahí había surgido el núcleo del grupo trotskista que después fue la LOM (Liga Obrera Marxista) y posteriormente el GCI (Grupo Comunista Internacionalista). Todavía antes había surgido en la Escuela de Economía de la UNAM y sobre todo en el proceso de resquebrajamiento de la Juventud Popular, brazo juvenil del Partido Popular (PP) de Lombardo Toledano, el primer grupo trotskista de esos años que va a ser el POR [T- Trotskista] (Partido Obrero Revolucionario -T) en 1958- 59. Pero lo que va a ser después la LOM y el GCI surge en Ciencias Políticas en 1959-60.

Ahí conocí a Revueltas y entonces lo increpé: “Pero Revueltas, tú, que eres un gran artista, ¿cómo es posible que caigas en esos niveles de crudeza y de calumnias contra el trotskismo?” Consideré que mi intervención lo iba a molestar, mas no, de ninguna forma, pues para mi sorpresa después de que intervine, se acercó a nosotros y me dijo que le interesaba mucho hablar conmigo. Y ahí comenzó nuestra amistad, me comencé a reunir con él para hablar sobre Trotsky y en general sobre la política revolucionaria y me di cuenta de que no tenía una posición realmente estalinista sobre Trotsky, que lo consideraba un gran escritor, que aunque no lo conocía mucho, obviamente, de joven había leído algo de y sobre Trotsky.

Entonces siguió la amistad, y cuando sale el Ensayo de un proletariado sin cabeza, lo compré y lo primero que hice fue leerlo críticamente para debatir con él, y el resultado se publicó en la revista que teníamos como Liga Obrera Marxista, llamada El obrero militante que en su número de agosto-septiembre del 1962, exactamente unos días antes de la terrible crisis de los misiles, de octubre de ese año, incluyó mi escrito sobre el libro de Revueltas titulado “Una teoría de la Revolución Mexicana”.

Vivíamos momentos impresionantes y con esa crítica se reforzó nuestra relación con él, y coincidió con que se mudó a un departamento en el mismo edificio donde vivía un camarada, lo que nos hizo estar más en contacto con él y entonces ahí entendí que sí le había gustado mucho la crítica que yo le había hecho a su libro, cosa que reafirmé hace unos días en ocasión de las conferencias que se han realizado con motivo del centenario de su nacimiento. En una de ellas, Enrique González Rojo, en esos años su amigo y camarada, me reafirmó que Revueltas cuando leyó mi crítica le dijo: “Quiero responderle, porque hay cosas en que estoy de acuerdo con él y otras con las que no estoy de acuerdo, pero que es la crítica más completa y mejor que he recibido”, y quedó ahí como una tarea. Una vez que yo fui a su casa, él tenía siempre un tablero con notas de las tareas que debía hacer y entre las tareas estaba “contestarle a Aguilar Mora el articulo del Ensayo sobre un proletariado sin cabeza”, nunca lo contestó pero ahí estaba apuntado.

AdC: ¿Qué planteabas como crítica?

MAM: Las dos cuestiones fundamentales, que González Rojo me dijo que Revueltas consideraba justas, y que por cierto en una entrevista a Renata Sevilla ya después que salió de la cárcel en 1971 lo dice él mismo, fueron: que en el Ensayo sobre un proletariado sin cabeza hay una visión de Nikita Jrushchov completamente ilusoria y la definición del Partido Comunista mexicano (PCM) como peculiar en el mundo de los partidos comunistas. Yo le decía en mi crítica, qué el consideraba que Jrushchov era un desestalinizador radical. Yo le decía que el estalinismo de Nikita seguía siendo el mismo estalinismo original solamente que adecuado a las condiciones de los años sesentas y de la coexistencia pacífica con Estados Unidos (EUA). Pero que no había cambiado para nada el proceso de reformismo, de conciliación de clases, de burocratización interna, de censura, de represión.

Y la otra cosa que le decía es que coincidía completamente con su argumento de que el Partido Comunista Mexicano (PCM) era un partido estalinista, un partido que no había logrado enraizar en la clase obrera y que no representaba realmente sus intereses, porque estaba totalmente enajenado a una concepción demo-burguesa, como él decía, pero que no era una característica solamente del PCM, sino de los partidos comunistas de todo el mundo. Y le decía, “el que esta aquí arriba, el Partido Comunista de Estados Unidos, es tan reformista o más todavía que el mexicano”.

Esas dos cosas eran lo principal: la crítica al estalinismo “jrushoviano” que era una falsa desestalinización y el hecho de que el PCM no era un excepción como él decía, sino que correspondía a la regla de los partidos comunistas.

AdC:… Faltaba en Revueltas una crítica profunda y radical de la estrategia y la “teoría” de la Revolución por etapas…

MAM: ¡Así es! Bueno, tienes razón, y al mismo tiempo es más contradictorio. Es una de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta cuando hacemos la reconstrucción de lo que significa el concepto de revolución en Revueltas. Porque en el Ensayo de un proletariado sin cabeza, aunque no está escrito con una visión de la “revolución permanente”, el fundamento teórico -diríamos ahora el “disco duro”- no era el estalinismo, sino el leninismo, pero interpretado a la estalinista, especialmente interpretado antes de las Tesis de abril leninistas de 1917. Él consideraba que la interpretación estalinista del leninismo era la correcta -y como tú y muchos sabemos-, Lenin revisó y transformó su política anterior a 1917 sintetizada en su fórmula de la lucha por “una dictadura del proletariado y los campesinos” dentro del marco de una revolución burguesa todavía y se acerca a la concepción de Trotsky en las Tesis de abril. Eso ni siquiera le pasaba por la mente a Revueltas.

AdC: Revueltas parte de Lenin previo al 17, del Lenin que piensa en la revolución democrático burguesa dirigida por la clase obrera…

MAM: Exacto, y su leninismo le permitía -siguiendo a Lenin en sus textos- ser profundamente independiente de la burguesía y plantear que en la revolución burguesa de México, la posición de los revolucionarios debía haber estado más cerca de Flores Magón, que de Carranza y Obregón. Criticaba devastadoramente a Carranza y Obregón -esto es a la corriente que acabó siendo la hegemónica- aunque no comprendía muy bien a Zapata. Pero era muy claro en su concepción -que le daba el leninismo- de que era necesaria la independencia de la clase obrera con respecto a la burguesía, inclusive en el propio movimiento de la Revolución Mexicana. Y en esto estaba una de las grandes fallas, una de las grandes tragedias, de la clase obrera mexicana.

AdC: Su punto fuerte sin duda -que seguramente ustedes lo habrán considerado en ese momento- era su crítica del régimen posrevolucionario y su crítica del PCM.

MAM: Por supuesto. Eso estaba ya dado antes del Ensayo de un proletariado sin cabeza, cuando se inicia su proceso de desestalinización que se va a completar durante una década.

Es decir, su etapa negra (del 1930 a 1956) es que su interpretación estalinista del leninismo le hizo quedarse en el estalinismo, le hizo por ejemplo decir cosas anti-trotkistas típicamente calumniosas. Le hizo creer que Lombardo Toledano era una vertiente positiva que podía superar lo que el PCM no podía hacer y le hizo inclusive ser fundador del Partido Popular (PP). Y ello lo llevó a  escribir en los años cuarentas textos laudatorios de Lombardo Toledano a quien él después rechazará, fundamentalmente en el 68. Cuando Lombardo Toledano muere un mes después del 2 de octubre, Revueltas ya estaba en la cárcel de Lecumberri en donde el primer texto que escribió fue el titulado “Lombardo Toledano y su canto de cisne”, donde arremete brutalmente contra Lombardo diciendo que había sido un cómplice y aliado de Díaz Ordaz.

Ese cambio de 180 grados comienza en 1956; produce textos que culminarán en el Ensayo de un proletariado sin cabeza, y en su total y radical rompimiento con el estalinismo. El texto que produce desde el punto de vista de la crítica al sistema político mexicano es México: una democracia bárbara en 1958, un pequeño libro que se acerca muchísimo a la construcción que hemos elaborado los trotskistas y que Trotsky inició sobre el bonapartismo mexicano. Él [Revueltas] escribe sin tener idea del texto de Trotsky, y sin tener idea de cuál era la visión trotskista de la revolución mexicana y de su gobierno. Pero México: una democracia bárbara tiene párrafos enteros que son paralelos al concepto de bonapartismo; un Estado burgués sin burguesía,  un Estado demagógico que ha usurpado la dirección de la clase obrera, una concepción completamente autoritaria de la democracia que era más bien una democracia bárbara, no era una democracia real, criticando de hecho desde ese momento la caricatura de la democracia burguesa con la que siempre se ha vestido el régimen burgués. De hecho es un texto que sigue siendo muy actual.

AdC: Otro aspecto importante en el Ensayo sobre un proletariado sin cabeza es esta critica que establece del PCM…

MAM: Creo que ese “disco duro” leninista del que te he hablado, que tenía Revueltas, le permite entender que había algo muy podrido en el PCM. Pero sin criticar todavía al estalinismo a nivel internacional, criticaba al PCM y decía “no es como los demás partidos comunistas” y aquí se refería especialmente a los partidos comunistas francés, italiano y por supuesto soviético.

Por eso es tan curioso lo que pasa, porque [Revueltas] deja el PCM en los años 40, lo expulsan, y se une con Lombardo creyendo que por ahí se iba construyendo el partido que necesitaba la clase obrera en México, a través del Partido Popular. Se desanima, ve lo desastroso que era la política lombardista del PP, que era realmente un partido que estaba apoyando al régimen. Lombardo Toledano era un “corre ve y dile” entre el movimiento obrero mexicano y el PRI, y viceversa. Pero no se lanza a una posición de izquierda sino que pide su reingreso al PCM con motivo del sacudimiento jrushchoviano de 1956, y comienza su lucha por la desestalinización del PCM, pero se va a enfrentar a un muro. Y entonces ahí comienza, ahora sí, a evolucionar a la izquierda.

Su texto México: una democracia bárbara, era una crítica de hecho (por que no lo dice, no se refiere explícitamente a ello) a la posición también que tenía el PCM: por primera vez el PCM, desde los años 30s, lanza a un candidato propio que era un candidato que va a la Basílica de Guadalupe, para demostrar que era comunista pero también guadalupano.

Eso no lo critica, pero está en el fondo, cuando dice que es una “democracia bárbara”, y que no hay nadie que se pueda oponer realmente al PRI. La causa de esto, para él es incuestionable, es que el movimiento obrero no es independiente, está totalmente aherrojado a las concepciones burguesas.

Yo creo que su evolución en el proceso de desestalinización radical va a iniciarse en 1956 y va a durar prácticamente diez años porque su total y radical desestalinización se da de 1967 a 1968: ahí sí es cuando rompe definitivamente no solo con el PCM y con Lombardo sino también con la burocracia soviética. Aparecen entonces las críticas a las burocracias de la Unión Soviética y de la República Popular China. Rompe total y claramente con el estalinismo y comienza a reconocer que Trotsky tenía razón a nivel interno e internacional.

AdeC ¿Cuál era la situación en ese momento de los grupos trotskistas en México?

MAM: Es importante la pregunta porque esto explica por qué Revueltas no se acercó a los trotskistas en ese momento. Y es que los trotskistas existen en México recién a partir del movimiento ferrocarrilero dirigido por Demetrio Vallejo en el 1958 y sobre todo a partir de la represión del mismo en 1959. Y muy importante, después del triunfo de la revolución cubana. Antes no.

La lucha de clases en México en el 1958 tiene una erupción muy importante que va a significar la insurgencia sindical masiva, encabezada y radicalizada por el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) dirigido por un comunista de origen estalinista, que era miembro del Partido Obrero Campesino de México (POCM), que era otro partido estalinista, un PCM bis (así como el Morena es el PRD bis, el POCM era el PCM bis).

En 1958-59, es el momento donde por primera vez se rompe el monolitismo político priista de la época dorada que había iniciado en los años cuarentas con motivo de las reformas cardenistas. Ávila Camacho, Alemán, Ruiz Cortines representan la época del auge dorado del priísmo, la etapa del desarrollo estabilizador. Entonces en ese año del 1958 que se traslada hasta principios del 59 se da un movimiento de insurgencia sindical muy grande: petroleros, telegrafistas, electricistas, y sobre todo ferrocarrileros cuyo sindicato era el más luchador, se lanzan a las calles contra el charrismo y la vida cara, y los ferrocarrileros derrotan al charrismo, esto tuvo una repercusión extraordinaria.

Te recomiendo un ensayo que publicó el FCE en uno de los tantos libros que se editaron con motivo del centenario del nacimiento de Revueltas titulado Un escritor en la tierra. Centenario de José Revueltas, que incluye un texto excepcionalmente importante de Jeffrey Borz, economista yanqui, titulado “Con los dientes apretados. José Revueltas ante las huelgas ferrocarrileras de 1958 y 1959”. Es un texto extraordinario y te da una idea de la tragedia de Revueltas, estaba solo. Muestra como la lucha de clases de ese tiempo sorprendió al movimiento obrero en la inopia, no había ninguna organización que pudiera realmente ser vanguardia revolucionaria esclarecida, porque como dice el texto, el movimiento ferrocarrilero puso en crisis al gobierno, porque temía entonces que el charrismo iba a caer como fichas de dominó, y no dudó, ni titubeó en darle el golpe mortal que fue la represión brutal de 1959 que llevó a Vallejo a permanecer, junto con Valentín Campa otro dirigente ferrocarrilero comunista, más de una década tras las rejas.

AdeC Los trotskistas recién comenzaban a resurgir, después de haber prácticamente desaparecido a mediados de los años 1940…

MAM. Así es. El grupo trotskista que surge en el 1958 en plena crisis del charrismo se constituyó con motivo de una ruptura de la Juventud Popular del Partido Popular de Vicente Lombardo Toledano, encabezada por estudiantes y gente muy luchadora que venían de las bases populares que tenía en es época el lombardismo y que rompen con él porque se dan cuenta que estaba en complicidad con el gobierno del presidente Ruiz Cortines, primero, y luego con el de López Mateos. Ahí surge el primer grupo de estudiantes que fue encontrando en la Cuarta Internacional las respuestas revolucionarias que buscaba. Y en ese momento la Cuarta Internacional estaba representada en América Latina por el Buró Latinoamericano (B.L.A.), dirigido por J. Posadas.

En enero-marzo del 1959 hay una efervescencia política excepcional. En la entonces todavía Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales -que se convierte en una especie de tribuna a favor de la Revolución cubana- surge otro grupo de estudiantes que se radicalizan -ahí es donde entro yo-, y que va a fundar la Liga Obrera Marxista (LOM). Ambos grupos (el POR-T y la LOM) surgen en el proceso de auge de 1958 y principios de 1959, pero van a resentir las primeras consecuencias de la terrible derrota que propina López Mateos al intervenir militarmente y romper la huelga ferrocarrilera en marzo-abril de 1959 que tendrá como consecuencia principal la restauración triunfal del charrismo sindical.

El movimiento trotskista surge, pero surge como un movimiento muy pequeño y que comienza a desarrollarse especialmente entre el estudiantado: en Ciudad Universitaria, especialmente en las Facultades de Ciencias Políticas, Economía y de Filosofía y Letras, también en las preparatorias, y un poco en el Poli, en especial en la Escuela Superior de Economía del casco de Santo Tomás. Esos son los centros en los que se va a dar el proceso de construcción del POR y de la LOM. Después van a comenzar a extenderse a los electricistas, a grupos de estudiantes provincianos, por ejemplo la LOM va a ir a Acapulco, van a tener contacto con campesinos de la goma, muy radicales, que en el 1967 fueron acribillados por el gobierno, de ahí surgió la radicalización de Lucio Cabañas. Así que va a ser en los sesentas que surge el movimiento trotskista moderno, no había nada antes. Rafael Galván, editaba con algunos compañeros que se consideraban trotskistas la revista ¿Qué hacer?, pero sin promover una organización propiamente trotskista. Era una revista política de la cual se publicaron menos de diez números y que se dejo de publicar en 1956 o 1957 cuando Galván se hace dirigente de un grupo sindical de electricistas de donde va a surgir Sindicato de Trabajadores Electricistas de México (STERM), precursor del actual SUTERM. Incluso después con la revista del STERM, Solidaridad, Galván seguía cercano al Socialist Workers Party (SWP) el partido trotskista de EUA, tenía contacto con ellos, incluso publicó un ensayo importante de Joseph Hansen, uno de sus dirigentes principales, sobre “La teoría de la revolución cubana” pero nunca se lanzó a la construcción de una organización marxista revolucionaria.

AdC: Volviendo ahora a Revueltas y los sesentas. A finales del año 1967, Revueltas publica un trabajo donde habla de Trotsky como representante del verdadero leninismo, y hace una crítica mas profunda del estalinismo no solamente restringido a México, sino a nivel internacional. ¿Cómo lees esa evolución y qué relación tuvo esto con el acercamiento de Revueltas con ustedes?

MAM: El 1968 es un momento fundamental. Antes éramos amigos y nos veíamos, pero no hicimos “migas” organizativas.

En el 68 Revueltas entendió perfectamente dos cosas. Entendió que el problema del partido es fundamental, pero no solamente, sino que el problema de la autorganización de las masas es tan fundamental como lo del partido. En el 68, Revueltas va a comprender más a Trotsky en el problema de qué importancia tiene la desenajenación, en el proceso mismo de la movilización masiva, y de cómo las masas pueden llegar a entender la concepción del partido y de su estrategia revolucionaria. Ese proceso lo entiende Revueltas y lo define claramente como un partidario de la unificación revolucionaria de todos los que estaban de acuerdo con esta posición, y por supuesto los trotskistas debían estar.

En agosto-septiembre de 1968 integrado por completo en el seno del Movimiento estudiantil popular, Revueltas se dará cuenta de que hay muchas tendencias radicales en el Consejo Nacional de Huelga (CNH), en el proceso revolucionario, y plantea “unifiquémonos”. Precisamente el día en que el ejército invadió la Ciudad Universitaria, se realizó una reunión, convocada entre otros, por Revueltas y donde participamos nosotros, para construir un movimiento comunista internacional. Ahí estuvimos como cincuenta personas, y al final de la reunión -muchos se quedaron ahí- cuando iba para mi casa -por Insurgentes y Churubusco- me di cuenta de que venían los carros militares y de que iban a invadir la CU… pero en aquel tiempo no había celulares… Ahí agarraron a muchos compañeros, en especial a uno de los compañeros trotskistas, Carlos Sevilla González entonces un gran camarada y amigo mío y quien después fue un catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que en ese momento traía decenas de copias de un documento redactado por varios de los allí reunidos que el CNH iba a discutir esa noche en el punto de la agenda sobre el cambio del programa. El documento se titulaba Por la unidad obrera, campesina, estudiantil (que después Carlos Monsivaís publicó en 1971 en Siempre), y que se tenía pensado discutir en el CNH esa noche.

En la cárcel, el contacto político y organizativo más fuerte de Revueltas se va a dar con nosotros, con el Grupo Comunista Internacionalista (GCI), que era el sucesor de la LOM y de ese grupo que se quería formar en el 1968, el Movimiento Comunista Internacionalista (MCI) y que la represión abortó. El objetivo era fundar una organización de comunistas e internacionalistas en la que participarían miembros provenientes de diferentes tendencias además de los trotskistas. Después con la represión, la disgregación que le siguió de ese MCI pocos se pudieron reunir. Fueron antiguos compañeros de la LOM quienes se organizaron en 1969 para fundar el GCI con el cual Revueltas de inmediato se puso en contacto desde la cárcel. Por cierto, la LOM se había ya dividido desde 1967, una parte se habia ido con el grupo que luego va a ser el lambertista, pero ellos ya no participaron de esta convocatoria de Revueltas.

En esos años le publicamos un texto fundamental, el que leyó ante el juez. Lo publicamos como un número especial de nuestro boletín mimeografiado La Internacional y fue uno de los éxitos más grandes que tuvimos, porque ahí se demostró que éramos un grupo que actuaba en las condiciones más difíciles. Él lo sabía perfectamente. Después ese número especial de nuestro boletín se convirtió en un pequeño libro ampliamente distribuido que incluía además del de Revueltas, los textos de las defensas ante el juez de los compañeros de Revueltas en Lecumberri Raúl Álvarez Garín y de Eduardo Valle, alias el Búho.

Esta relación se va a hacer directa cuando compañeros nuestros van a visitarlo a la cárcel. Sin embargo, los problemas de seguridad existentes (los más conocidos y experimentados no podíamos ir a verlo ya que podíamos ser apresados) impidieron que tuviéramos una relación más fluida. Hicimos lo posible por estar en contacto pero cuando sale de la cárcel en 1971 se pierde la relación política orgánica, aunque nuestra amistad se mantuvo íntegra. En sus varios viajes que realizó en esta que fue la última etapa de su vida, fue a Sonora varias ocasiones invitado por Federación Universitaria de Sonora. Allí a los integrantes de uno de los grupos más radicales que se acercó a él, les recomendó unirse al GCI, fue así como en Sonora surgió un importante grupo fundador del futuro Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en 1976.

AdeC El 68 marca entonces un avance en su perspectiva teorico-política.

MAM: Por supuesto. Revueltas en el 68 redondea su marxismo, porque antes del 1968 era un marxismo de origen muy leninista, pero un leninismo anterior al 17, sobre todo el leninismo del texto “Por un gobierno democrático obrero campesino”. Trotsky analiza detalladamente este panorama del movimiento teórico revolucionario ruso anterior a 1917 en el famoso apéndice a su biografía de Stalin, “Tres concepciones de la Revolución Rusa” o sea la concepción menchevique, la concepción de Lenin y la concepción de la revolución permanente. Lenin estaba entre las dos concepciones del menchevismo y de la revolución permanente; contra los mencheviques porque era una concepción completamente favorable a la independencia de clase proletaria, pero no con los conceptos de la revolución permanente, porque él consideraba que no era posible una revolución proletaria todavía en Rusia. Y en 1917 Lenin claramente se inclina por la revolución permanente.

Entonces Revueltas en el 1968 entiende el proceso de la revolución permanente y eso aunque no lo dice en forma explicita, porque el no leyó jamás, creo yo, el libro en que Trotsky expone la teoría de la Revolución Permanente. Pero su concepto de la autogestión, era eso, la autogestión como proceso de emancipación de la clase obrera y de las masas, en su mismo movimiento radicalizador que las conduciría a cuestionar el capitalismo y trascenderlo hacia un nuevo sistema, el socialismo. Esa autogestión la ve en los estudiantes, pero también obviamente él quería plantearla para el resto de la sociedad; una autogestión social con los trabajadores a la cabeza. El no abandona su leninismo, pero seguramente -ya no lo dijo- iba a cambiar su forma de entender esto, iba a ser más completa su concepción de la revolución, iba a enriquecerla.

Hay una última entrevista que da Revueltas en 1975 meses antes de su muerte (publicada en un libro de la Universidad Veracruzana titulado Conversaciones con José Revueltas, reeditado después por Era), en donde se demuestra que estaba leyendo a y sobre Trotsky. En ella el entrevistador señala que lo encontró leyendo El profeta desarmado, de Isaac Deutscher,  uno de los libros de la trilogía biográfica sobre Trotsky (la conocida como de “los profetas”) y le comenta sobre la teoría trotskista del papel del arte en la revolución, que precisamente se expone en ese libro. Muy posiblemente Revueltas también leyó el primero y el tercer tomo de esa biografía monumental, Trotsky, el profeta armado y Trotsky, el profeta desterrado. Con ello es posible darse cuenta que sí, efectivamente, estaba en una situación muy favorable con respecto a nuestras ideas, realizando una auténtica y profunda transformación de su perspectiva teórica y política revolucionaria.

Muere en 1976 meses antes de que en septiembre fundáramos el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Pero si hubiera vivido, lo he dicho e insisto, hubiera estado presente con nosotros, tal vez no como miembro, pero sí como invitado de honor, cantando la Internacional.

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