Liverpool es parte de tu muerte: feminicidio y precarización laboral en México

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Por Marisol Flores Núñez

A partir de la publicación de la investigación del periodista independiente Antonio Aranda en el diario digital La Izquierda Diario (Aranda: 2015), sobre el encubrimiento del asesinato de Angélica Trinidad Romero Severiano en una tienda de Liverpool, se generó un gran descontento por redes sociales así como denuncias hacia la empresa hechas por medios independientes y organizaciones feministas. La noticia dio pie a múltiples denuncias sobre las precarias condiciones de vida y trabajo para miles de trabajadoras y trabajadores en todo el país.

Ante el reclamo de justicia para Angélica y castigo para la empresa, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) tuvo que atraer el caso y realizar una investigación que ha tenido como resultados: la captura del presunto asesino y autos de formal prisión contra el médico, la gerente, el directivo y el representante legal de Liverpool. La PGJDF junto con el gobierno capitalino del perredista Miguel Ángel Mancera, han intentado en varias ocasiones dar el carpetazo al caso y limpiar de cualquier responsabilidad a la empresa, argumentando que fue un “crimen pasional”.

El caso de Angélica es reflejo de una sociedad infestada por el cáncer social del feminicidio; enmarcada por la indignación nacional abierta a raíz de la masacre de normalistas en Guerrero, y golpeada desde hace años por la violencia, la pobreza y la migración. Angélica se suma a la larga lista de mujeres asesinadas en los últimos años, cuyos casos son una muestra del desprecio de las empresas hacia la clase trabajadora. Según un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para las mujeres, entre 1985 y 2013 fueron asesinadas más de 44 mil mujeres.

En México la investigación de los feminicidios lleva en muchos casos, a la fabricación de chivos expiatorios que intentan ocultar la responsabilidad del poder político y empresarial, en la explotación, desaparición y asesinato de miles mujeres en todo el país. Como en Ciudad Juárez, el feminicidio, la brutalidad y el desprecio por la clase trabajadora, bajo el imperio de los crímenes de Estado, alimentan la impunidad empresarial en todo sentido.

Feminicidio en Liverpool

El pasado 15 de noviembre -un día antes de la celebración de “El Buen Fin”- en la sucursal de Liverpool ubicada en el famoso centro comercial Perisur en la ciudad de México, fue asesinada en el interior de la tienda, Angélica Trinidad Romero Severiano de 24 años, madre soltera de una niña de dos años y que desde hace siete meses trabajaba en Liverpool.

Según la investigación de Antonio Aranda, el cuerpo de Angélica fue encontrado el 16 de noviembre de 2014, en el interior de un baño para empleados de la tienda. Al percatarse de los hechos, el personal jurídico de la empresa ordenó la destrucción de las evidencias y contrató al médico particular Mariano Espinoza Morales, para expedir el certificado de defunción, que indica que Angélica falleció en su casa por un paro cardiaco y que la estuvo tratando anteriormente por hipertensión arterial.

Liverpool también ordenó a Funerales Gris que retiraran el cuerpo y lo cremaran, sin notificar de los hechos al Ministerio Público. Los familiares de la Angélica fueron notificados horas después del hallazgo, cuando el personal de la empresa les avisó que ella “se había asfixiado comiendo chicharrones con salsa” (Animal Político, 2015) y que correrían con los gastos de la funeraria y cremación. La familia de Angélica tuvo que pelear con la funeraria para que su cuerpo no fuera cremado, al ver el cadáver dieron cuenta de múltiples golpes en la cabeza, por lo cual pidieron la intervención de las autoridades capitalinas -quienes tuvieron conocimiento del asesinato hasta un mes después, cuando el padre de Angélica interpuso la denuncia-.

El 17 de diciembre de 2014 el Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, confirmó que la causa de muerte de Angélica Romero fue la congestión visceral generalizada, debido a una asfixia por estrangulamiento. A principios de 2015, la PGJDF dictó auto de firmal prisión contra Marco Antonio Ochoa Almazán, supuesta pareja sentimental y asesino de Angélica Romero. Según familiares de la víctima, ellos nunca tuvieron una relación sentimental, y en su declaración éste niega haber agredido a Angélica.

El 20 de enero de 2015 un juez ordenó la aprehensión del médico Mariano Espinoza, Alejandra Reyes gerente de la tienda y Jorge Álvarez Montalvo representante legal de Liverpool. Se les acusa de encubrimiento por favorecimiento, delito no grave que puede enfrentarse en libertad bajo fianza. Sin embargo los familiares de Angélica, señalan a Gustavo Godínez -directivo de Liverpool Perisur- como el principal responsable de encubrimiento y destrucción de evidencias.

Una vez más, la fabricación de chivos expiatorios intenta ocultar la responsabilidad de la empresa. Bajo la suposición de “crímenes pasionales”, el gobierno intenta invisibilizar los cientos de casos de mujeres asesinadas, y limpiar la imagen y responsabilidad de la empresa.

Sobre la empresa…

La cadena de tiendas departamentales Liverpool, es el emporio para el consumo de lujo de la clase alta en México. Detrás de las tiendas de lujo y la ropa de marca, se esconden las terribles condiciones laborales para cientos de empleados. Operadora Liverpool México S.A de C.V., cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y es propiedad de Max Michel Suberville, quién está en la lista de los 36 hombres más ricos de México y es dueño las tiendas: Fábricas de Francia, Duty Free y varios centros comerciales. Además, es conocido en tribunales del trabajo por el régimen de explotación al que somete a sus empleados y por pisotear todos los derechos laborales.

A partir de la noticia del asesinato de Angélica, salieron a la luz nuevas denuncias contra la empresa: el hostigamiento de gerentes y directores contra trabajadoras y trabajadores de la tienda, acoso sexual, discriminación por orientación sexual y por apariencia física, etc. Cinco meses antes del asesinato de Angélica, se dio una violación contra otra empleada de la tienda. También mediante redes sociales, se dio a conocer que el asesinato de Angélica no había sido el primero: se denunciaron al menos dos casos más, en donde Liverpool también ocultó y difamó a las víctimas.

El caso de Angélica es el caso de miles de mujeres trabajadoras en todo el país cuya necesidad y la de sus familias, las orilla a aceptar las peores condiciones de trabajo. La noticia de su asesinato no tuvo eco en los grandes medios de comunicación mexicanos, para quienes la vida de una trabajadora, no es nota de primera plana. No fue hasta que se realizaron protestas ciudadanas y de organizaciones feministas, que la PGJDF atrajo el caso. No sin antes tratar por todos los medios de ocultar la responsabilidad de la empresa, dejando ver el hecho de que tanto para los medios de comunicación masivos, como para las grandes empresas: la vida de las mujeres trabajadora no valen nada.

Como explica Bárbara Funes:

(…) la tienda Liverpool, al ocultar los crímenes, ha mostrado uno de los rostros más descarnados del capitalismo. Niega todo valor a la vida de sus trabajadoras y trabajadores, los convierte en objetos, así como convierte en objetos a las mujeres que consumen sus productos, creyendo inconscientemente que así podrán cumplir con todos los requisitos que impone el sistema capitalista para ser considerada “una mujer”: bella a la usanza europea -estilizada, blanca–, esposa, madre y profesional exitosa. (Funes, 2014).

A la clase política, que desde el Estado y sus instituciones defiende los intereses de los grandes empresarios y la burguesía nacional y extranjera, poco o nada le importa la vida y salud de las mujeres y la clase trabajadora. Muestra de ello es la lógica irracional del capital, acompañada de extenuantes jornadas de explotación y que se apoya y legitima en un sistema patriarcal, que utiliza las desventajas construidas socialmente para seguir sosteniendo el modo de dominación capitalista. Detrás de esto se encuentra la contradicción inherente, a un sistema de producción basado en la explotación asalariada y la división en clases de millones de seres humanos en todo el mundo.

La precarización laboral tiene rostro de mujer

El asesinato de Angélica se enmarca en la espeluznante cifra de más de 6 mujeres asesinadas a diario en todo el país. El feminicidio es la expresión más cruel de la violencia hacia las mujeres y es sólo la punta del iceberg, en la amplia lista de contradicciones sociales generadas a partir del régimen patriarcal-capitalista. Esta violencia es parte de un entramado social y económico en donde las desigualdades -por sexo, raza, edad, etnia, religión, etc.- se insertan en una sociedad en donde una minoría parasitaria se apropia de la riqueza producida socialmente.

Detrás del asesinato y desaparición forzada de miles de mujeres y niñas, está el desgarramiento de las profundas contradicciones del capitalismo semicolonial mexicano. La precarización y explotación laboral, el aumento de la pobreza, migración y violencia, el robustecimiento de las redes de trata y el turismo sexual, el aumento de la represión y la militarización; son escenarios recurrentes en México y en donde las más agraviadas son siempre las mujeres y niñas de las clases pobres y trabajadoras. Éstas, son situaciones que van destruyendo el tejido social y cuyo impacto es cada vez más profundo, en un país duramente azotado por las laceraciones de la guerra contra el narcotráfico y la penetración imperialista.[1]

En los últimos años la violencia contra las mujeres ha aumentado de manera alarmante. Según datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio: cada 3 horas con 20 minutos se asesina a una mujer, cifra confirmada por la ONU cuyo diagnóstico indica 7 mujeres asesinadas a diario. Entre 1985 y 2013 fueron asesinadas 44,646 mil mujeres, los focos rojos por feminicidios son: el Estado de México, Guerrero, Jalisco y la Ciudad de México. De acuerdo con datos de las Estadísticas Vitales de Mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Salud (SSA), en 2013 murieron de forma violenta 2, 502 mujeres en México. La mayoría de los casos no se investiga efectivamente, lo cual abona al crecimiento de la impunidad y la injusticia en el país.

En México el 70% de la mano de obra del sector textil, calzado y juguete es femenina, ramas que desde 2012 fueron gravemente afectadas por la pérdida de fuentes de empleo, perjudicando sobre todo a mujeres jóvenes. Esto refleja que el problema del desempleo se está feminizando, como lo indica la economista especializada en género, Carmen Ponce.

Según la Comisión Económica para América Latina el 27.1% de los hogares mexicanos están encabezados por mujeres. Su condición laboral es sumamente difícil al percibir sólo entre el 68.7 y 70.6% de los ingresos que ganan los hombres por realizar la misma actividad y con el mismo nivel de estudios. Esto en el marco de un risible aumento al salario mínimo de $11.23 entre 2006 a 2012, cuando el precio de la canasta básica aumento de $80 en 2006, a $171.37 en 2011.

Esta situación ha orillado a miles de mujeres a dejar sus lugares de origen y migrar en busca de trabajo, teniendo que laborar bajo duras condiciones de precariedad e inseguridad. De acuerdo con el INEGI 3 de cada 10 migrantes que salen de México rumbo a Estados Unidos son mujeres. Su condición de migrantes y mujeres, las ha colocado en una situación de riesgo aún mayor: tan sólo en 2011 se registraron 767 decesos de migrantes, de los cuales 476 (62%) eran mujeres. Del total de muertes de migrantes, el 60% se debió a actos violentos como robo, violaciones, abandono de traficantes en el desierto y asesinatos del crimen organizado.

Son precisamente estas mujeres precarizadas y explotadas, las más susceptibles a sufrir algún tipo de violencia, y al mismo tiempo, son la fuente de ganancias multimillonarias para las grandes empresas capitalistas. Según datos del Instituto Nacional de Ciencias Penales, el 80% de las mujeres mexicanas han sufrido algún tipo de violencia laboral, familiar o institucional. Esta situación se profundizó con la implementación de las reformas estructurales decretadas en 2012, por el feminicidia Enrique Peña Nieto[2] y aprobadas con el visto bueno de todos los partidos patronales del congreso.

Feminicidio y subordinación imperialista

Al ataque a las condiciones de vida y trabajo, le acompañan fenómenos tan aberrantes como el feminicidio y la desaparición de mujeres que se ha desarrollado en México desde los años 80’s. En principio este fenómeno se expresaba más visiblemente en las fronteras, sin embargo con el paso de los años y la profundización de la pobreza y la violencia, el feminicidio se ha extendido a manera de cáncer social en todo el país, afectando sobre todo a los sectores pobres, de migrantes y trabajadoras, quienes por su condición de clase son blanco de la violencia feminicida.

La profundización de las relaciones de subordinación con el imperialismo yanqui, ha sentado las bases estructurales para el desarrollo del feminicidio, la violencia y precarización laboral. México exporta hacia Estados Unidos no solamente productos manufacturados, sino también drogas y mano de obra barata, además de mujeres para el turismo y explotación sexual. Con la firma del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en los años 90’s, se dio un salto en los niveles de subordinación con Estados Unidos, acompañado del despegue de la industria manufacturera de exportación en México, financiada por capital extranjero.

Esto implicó la incorporación masiva de mujeres a la industria y en condiciones de precariedad y de explotación. Implicó también, un cuestionamiento al rol socialmente establecido para las mujeres -amas de casa, madres, esposas- en una sociedad profundamente machista como la sociedad mexicana. El modesto empoderamiento económico que implico su incorporación al trabajo asalariado, trajo como consecuencia una fuerte contradicción social entre: los roles de género establecidos bajo una visión patriarcal y machista, y la incorporación en masa de mujeres a la industria y en condiciones precarias.

Dicha contradicción no puede ser resuelta por los gobiernos y empresarios,  pues son ellos los que la han propiciado y quienes se han enriquecido por la misma. El asesinato de Angélica Romero y  de miles de mujeres en el país, es la muestra clara de que ninguna respuesta favorable vendrá de este régimen podrido, sus partidos e instituciones. Para terminar con el feminicidio y cambiar realmente las condiciones de vida de millones de mujeres, es necesaria la movilización combativa e independiente de en alianza con la juventud y el conjunto de la clase trabajadora.

Notas

[1] Para profundizar en el tema, véase el artículo de Jimena Vergara “México: descomposición estatal y recolonización imperialistaen Ideas de Izquierda. Publicado el 4 de enero de 2015. Disponible en: http://ideasdeizquierda.org/mexico-descomposicion-estatal-y-recolonizacion-imperialista/

[2] Durante su gestión como gobernador del Estado de México, se registraron los índices más altos de feminicidios en todo el país. También durante su gestión, ordenó la brutal represión contra pobladores de San Salvador Atenco, en dónde se registraron más de 40 casos de mujeres torturadas física y sexualmente por elementos de la Policía Federal.

Fuentes

Aranda, A.: “México: tienda Liverpool encubre asesinato de empleada”, La Izquierda Diario,  13/12/2014.

Ortuño, G.: “Familiares de joven asesinada en Liverpool responsabilizan al director de la tienda de destruir evidencia”, Animal Político, 29/1/2015.

 Funes, B.: “La denuncia del asesinato de una obrera en tienda Liverpool causa una gran indignación “, La Izquierda Diario, 18/12/2014.

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